Lee, reflexiona y actúa
Caminando hacia la Cultura del Buen Trato en Nuestra Diócesis de San Juan de los Lagos
El pensar en la crudeza de cualquier tipo de abuso sexual, en cualquiera de sus manifestaciones, nos provoca la aparición de una gama enorme de emociones, sentimientos, recuerdos (colores, olores, imágenes, etc.), somatizaciones, y quizá hasta trastornos.
A todos y a pesar de la inteligencia emocional que algunos aparentamos, este suceso nos sacude poniendo en conflicto nuestros principios éticos y morales.
¿Pero por qué hablo de un conflicto?, es sencillo deducirlo, supongamos que entrevistamos a personas de cualquier estatus socioeconómico o educativo sobre su opinión respecto a este tema; obviamente su respuesta estará condicionada a varios factores, por ejemplo: su pasado, su entorno, si sufrió algún tipo de abuso, sus conocimientos teóricos, la relación con alguna víctima, o quizá si él es quien ha abusado.
Habrá respuestas bien elaboradas, otras burdas, desinteresadas, sencillas pero sustanciosas, algunas más surgirán desde el corazón con cierto aire de compasión, quizá algunas otras serán con dolor o sufrimiento, e incluso habrá quien no podrá jamás dar una respuesta, ya que dicho dolor les imposibilita hablar del tema.
Podría llevarme quizá, gran parte de este escrito dando ejemplos de posibles respuestas, pero no es el caso, el objetivo al crear este tipo de hipótesis es para esclarecer el por qué nos genera tanto conflicto este tema, y por qué reaccionamos ante él de diferente manera.
No existe una respuesta universal, pero sí un universo de reacciones y es aquí donde nos vamos a enfocar un poco.
Alguna vez te has preguntado, ¿Por qué reaccionas de la manera en la que lo haces?, si tienes la respuesta es claro que has realizado un ejercicio de autoconocimiento, pero si no lo tienes, ¿qué es lo que haces?, ¿evades la realidad?, ¿respiras hondo y asumes las consecuencias propias, o simplemente vez tras la ventana el desenlace de cada caso?
Habrá quién desarrolle una empatía enorme, pero no una ecpatía (apropiado manejo del contagio emocional y de los sentimientos inducidos), o quizá lo contrario, aunque lo ideal sería que ambas vayan de la mano, sin llegar a lastimarnos, sin llegar a lastimar, pero sí mostrarnos interesados y atentos.
Si nunca te ha pasado el hecho de ser abusado, si no ha habido una situación de éstas en tu entorno, no quiere decir que estés exento de abordar el tema y realizar acciones concretas.
Tenemos una responsabilidad ética, moral, civil y espiritual que no debemos dejar de lado, ciertamente es demasiado cómodo vivir navegando sobre las aguas de la tibieza, sin turbulencias, sin agitaciones, lanzando comentarios que quizá manifiesten interés, pero que en realidad la intención es sólo mostrarse responsable cuando no se es.
La invitación es a ser proactivos, a luchar, partiendo desde el trabajo personal, reconociendo nuestros instintos, abrazándolos y aprendiendo a convivir con ellos, aceptándolos y dándoles su lugar, sin reprimendas, pero con un encausamiento adecuado. Después de esto, pasemos a trabajar en la manifestación de nuestras conductas, aceptando nuestra realidad, esforzándonos por mejor nuestro entorno y de esa manera se impactará directamente el plano social.
Obviamente, existimos personas que esto nos importará un poco o nada, y preferimos rendirnos a los pies de nuestros instintos, ideas, emociones, sentimientos o desviaciones sin interponer el más mínimo deseo de controlarlos, mucho menos el deseo de evitarlos, aquí es donde se pierde la conciencia y el verdadero sentido del respeto propio y mutuo.
Esperando crear destellos de conciencia en ti, concluyo invitándote a trabajar en el aspecto que desees, en el propio entorno o en la sociedad, pero que lo hagas de verdad.
Es importante que entiendas que tus instintos jamás se irán, te acompañarán de por vida, acéptalo, y si eres quien sufre por cometer un acto de abuso, te invito a que te trates con profesionales, a preocuparte por ti, por tu prójimo, por una vida sana y plena.
Artículo publicado en: Diócesis de San Juan de los Lagos, Boletín de Pastoral 485, noviembre de 2020, pp. 26-27.
Te dejamos a continuación los enlaces para que revises los otros temas que hemos preparado para que juntos caminemos hacia una Cultura del Buen Trato:
- Caminando hacia la Cultura del Buen Trato (Introducción)
- Caminando hacia la Cultura del Buen Trato (Tema 1) – ¿Cómo uso mi poder?
- Caminando hacia la Cultura del Buen Trato (Tema 2) – El Papel de los Laicos
- Caminando hacia la Cultura del Buen Trato (Tema 3) – Hacia la Cultura de la Prevención
- Caminando hacia la Cultura del Buen Trato (Tema 4) – Lee, reflexiona y actúa
- Caminando hacia la Cultura del Buen Trato (Tema 5) – Tenemos la capacidad de elegir
- Caminando hacia la Cultura del Buen Trato (Tema 6) – Ambientes sanos y ambientes tóxicos