Un año después de la cumbre de febrero de 2019, hacemos un balance de las medidas queridas por el Papa Francisco que han cambiado profundamente el enfoque del fenómeno de la violencia cometida por personas consagradas. Ocho decisiones – y se esperan otras – en nombre de la transparencia sobre los crímenes y los culpables y de la máxima protección de las víctimas.

