“Porque eres tibio, ni frío, ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3, 16) Renata vivía con sus padres en un barrio muy humilde. Al venir de una familia pobre, la madre se veía en la obligación de lavar ajeno para poder mantener a sus hijos, su padre, por su parte, era albañil, pero como no tenía experiencia suficiente […]

