La Iglesia busca que niñas, niños y adultos vulnerables conozcan cuáles son sus derechos y formen parte en la toma de decisiones importantes que les afectan para que, a partir de ello, logren sentirse escuchados y respetados dentro de la comunidad. Con esta certeza quisiera dar continuidad y concluir con los artículos ya publicados sobre las 10 líneas guía que nos ofrece la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores como marco legal para la prevención, protección y reparación. En esta ocasión les hablaré de las Líneas Guía 9 y 10, que están encaminadas a la información, empoderamiento y mejora continua de los sistemas de prevención de abusos.
Línea guía 9: Personas informadas y empoderadas
La Iglesia desea apoyar a las familias y a la comunidad con la finalidad de que puedan desarrollar estrategias para cuidar y proteger a los menores y adultos vulnerables.
A través de programas de prevención diseñados de acuerdo con la edad de los participantes, se garantiza la creación y el mantenimiento de ambientes seguros.
Se toma en cuenta la opinión de las familias y de la comunidad para adaptar los programas a sus necesidades, así como para su evaluación constante, lo que permite identificar qué funciona y qué puede mejorarse.
A si mismo se desarrollan y promueven actividades que abordan temas relacionados con la dignidad, el respeto y los derechos de las personas, entre otros aspectos fundamentales de la prevención.
El rol de la comunidad de muy importante, porque es el entorno donde se ha de cuidar a todos y con especial atención a los más pequeños y vulnerables.
La Biblia invita a no permanecer indiferentes ante quienes más necesitan ser escuchados y protegidos: “Abre tu boca por los que no pueden hablar… defiende los derechos del pobre y del necesitado” (Proverbios 31, 8-9)
En la comunidad eclesial se dan a conocer los derechos de las personas para que, al estar informadas, puedan tomar decisiones responsables y, sobre todo, sepan que tienen las puertas abiertas para pedir ayuda cuando algo no está bien.
Además, se ofrece acceso a la información mediante charlas y materiales adaptados a niñas, niños y adultos, según su edad, en temas de seguridad, toma de decisiones y procedimientos para presentar quejas o denuncia, priorizando que la toma de decisiones sea clara y transparente, considerando a padres, cuidadores y a la comunidad en general.
De igual forma se promueve la participación activa de todas las personas, sin exclusión alguna, procurando que nadie quede fuera por su edad, cultura o situación. Creando espacios donde todas las voces cuentan, incluidos los más pequeños, adultos vulnerables, familias, laicos y personal de la Iglesia.
Son importantes las amistades y los vínculos sociales. Las redes de apoyo adecuadas son de gran ayuda para que las personas se sientan seguras, acompañadas y protegidas, aunado a esto se impulsan actividades que fomentan el apoyo mutuo y la convivencia sana. A través de encuestas y opiniones de la comunidad, se evalúa constantemente la eficacia de estas actividades.
Línea Guía 10: Mejora continua
La Iglesia está comprometida a revisar y fortalecer continuamente sus acciones, con el objetivo de garantizar la protección de niñas, niños y adultos vulnerables.
- ¿Cómo se ejecuta el proceso de evaluación?
Las autoridades correspondientes revisan de forma periódica las políticas y prácticas de protección por medio de las siguientes acciones:
- Las normas de protección se actualizan al menos cada tres años.
- Se permite la realización de auditorías y revisiones externas para asegurar que las acciones se estén llevando a cabo de manera adecuada y oportuna.
- Las quejas o situaciones graves se analizan minuciosamente con el fin de detectar errores y evitar que se repitan.
- Los resultados de estas revisiones se comunican de forma clara y veraz a las personas interesadas y, cuando es necesario, al público en general.
Reflexión final
Estas dos últimas líneas guía (9 y 10) que nos ofrece la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores se centran encuidar, informar y acompañar desde la comprensión de que la responsabilidad no es únicamente de los pastores de la Iglesia, sino un compromiso de toda la comunidad cristiana, inspirada en el amor de Dios, que cuida, protege y acompaña a su rebaño, de manera especial a los más vulnerables.
PD. Como parte final, las Líneas Guía ofrecen un amplio Glosario de términos para comprender mejor de qué estamos hablando y unificarnos en el abordaje de estos temas.
Bibliografía:
Pontificia Comisión para la Protección de los Menores (2024). Marco Universal para las Líneas Guía. Aprobado en la Asamblea Plenaria de marzo de 2024. Sujeto a revisión periódica.
Por: Psicóloga Isela León López
