Nuestra mente almacena recuerdos importantes que vamos experimentando a lo largo de nuestra vida, quizás nos podamos acordar de la primera vez que recibimos un regalo, algún cumpleaños o algún recuerdo bonito que tengamos jugando con nuestros padres o familiares más cercanos. Por otro lado, hay recuerdos que no son tan gratos como la pérdida de un familiar o cuando recibimos un castigo por una mala conducta.

Una cosa es verdad, no podemos seleccionar los momentos que queremos recolectar en nuestra mente y los que deseamos desechar, cada una de las cosas que hoy tenemos conciencia fueron almacenadas en nuestro cerebro porque en su momento nos generaron un impacto, ya sea positivo o negativo.

Es interesante darnos cuenta de que no siempre podemos tener acceso a ciertos recuerdos de nuestra infancia, a veces cuando estamos en situaciones parecidas basta con una imagen, un olor, un sabor o alguna otra sensación percibida por alguno de nuestros sentidos para activar el recuerdo.

Si pensamos en cómo vivencían las personas que tuvieron un abuso sexual en su infancia este despertar de recuerdos, quizás nos encontraremos con personas adultas que, sin importar su edad, esa situación permanece impregnada en su mente como si el tiempo no pasara. No obstante, a pesar de que no se borre el recuerdo, si se puede evitar que el contenido emocional aparezca con la misma intensidad cada vez que la mente traiga ese evento. Para eso es primordial conocer e intervenir el proceso del duelo de las personas que han vivido algún tipo de abuso en su infancia.

A continuación, describiré cuáles son las etapas de duelo por Abuso Sexual Infantil (ASI).

Antes de describir las etapas, es necesario enfatizar que el duelo es un proceso de pérdida. En los casos de ASI se refiere a la pérdida de seguridad, apego e inocencia infantil, así como de autonomía personal, interpersonal y sexual. (Ebrahim et al., 2021; Sofka, 1999).

El duelo por ASI a diferencia de otro tipo de duelos suele vivirse en soledad y en aislamiento, debido al estigma social, lo que a su vez genera sentimientos de abandono e incomprensión por parte de las víctimas.

No todas las personas experimentan el duelo de forma igualitaria, esto dependerá mucho de la personalidad, de las redes de apoyo que la persona tenga y de sus estrategias de afrontamiento.

Las etapas del duelo son las siguientes:

Conmoción y negación 

Esta es la etapa inicial donde las víctimas pueden experimentar aplanamiento emocional entrando en un estado de shock por la situación vivida. Así mismo pueden llegar a minimizar el hecho negando la realidad y restándole importancia.

Miedo, pánico, vergüenza 

Las víctimas también pueden experimentar sentimientos de miedo, pánico o vergüenza apareciendo pensamientos rumiantes sobre el evento vivido.

Rabia y/o impotencia

Esta etapa suele presentarse con mayor frecuencia y suele ser difícil de manejar tanto para la persona que lo experimenta como para los familiares o amigos cercanos, puesto que puede ser que se exprese hacia sí mismos o salga disparada hacia personas externas. En cualquiera de los casos es vital que pueda expresarse de manera adecuada ya que si no se interviene puede desencadenar conductas auto lesivas o vandálicas.

Culpa y ambivalencia  

En esta etapa las personas pueden experimentar disonancia cognitiva, por un lado, pueden adoptar una postura autocompasiva por ellos mismos que fácilmente puede polarizarse a experimentar todo el peso de la responsabilidad de lo que pasó a manera de castigo.

Enojo concentrado y dejarse llevar 

Esta etapa del duelo se experimenta como una forma de dren emocional en el que la persona puede liberarse de esa emoción que le genera malestar. Esta canalización del enojo le permitirá liberarse de la carga emocional acumulada en el proceso.

Exploración y nueva identidad 

En esta fase, como coloquialmente lo dicen: “después de la tormenta viene la calma”. La persona nuevamente se reintegra reconociendo todo lo difícil de este proceso, como las fortalezas que utilizó para poder salir adelante.

Aceptación   

Llegar a esta etapa no quiere decir que la persona haya superado el duelo y que ya no esté de duelo. Puede significar que ha llegado a aceptar y comprender su dolor y su pérdida teniendo la capacidad para resignificarlo. Como en todos los duelos, no hay receta mágica, ni el proceso es lineal o ascendente, es muy común ver cómo la persona mejora y luego experimenta recaídas o salta fácilmente de una etapa a otra.  Es importante trabajar en la sanación física, mental y espiritual de las víctimas para evitar que a largo plazo puedan desarrollar un duelo patológico. Además de no perder la calma para ser fuente de escucha y apoyo para las personas que han vivido algún abuso.

Referencias

Ebrahim, BK, Fouche, A. y Walker-Williams, H. (2021). Pérdidas asociadas con el abuso sexual infantil en mujeres sobrevivientes: una revisión exploratoria.  Trauma, Violence, & Abuse,  1-13. DOI: 10.1177/15248380211013137

Madres de niños víctimas de abuso sexual (2021).  Reacciones de duelo en víctimas.   https://www.mosac.net/GriefReactionsInVictims.aspx

Sofka, CJ (1999). Por las mariposas que nunca perseguí, me lamento: Incorporando cuestiones de duelo y pérdida en el tratamiento con sobrevivientes de abuso sexual infantil.  Journal of Personal & Interpersonal Loss, 4 (2), 125-148, DOI:10.1080/10811449908409722

Williams, C. (18 de abril de 2018).  4 etapas de las emociones y el tratamiento después de un trauma sexual. GoodTherapy.  https://www.goodtherapy.org/blog/4-stages-of-emotions-and-treatment-after-sexual-trauma-0418185

Por: Psicóloga Isela León López