Algunas impresiones del encuentro. El pasado 9 de septiembre de 2024, se llevó acabo un encuentro de formación integral con los miembros de los Consejos Decanales, a petición de nuestro Sr. Obispo José Leopoldo González González, en la Casa de Pastoral Juan Pablo II, en el que participaron más de 700 personas, entre sacerdotes, religiosos y laicos.

El expositor

El invitado para dirigir la reflexión fue el Sacerdote español Luis Alfonso Zamorano quien nació en Palencia en 1974 y es sacerdote de la Fraternidad Misionera Verbum Dei. Ha desarrollado su misión en Chile por 20 años. Actualmente vive en Roma y los dos últimos años ha sido profesor en el ámbito del Safeguarding, en el Instituto de Antropología y de Derechos Humanos de la Universidad Pontificia Gregoriana. Colabora como docente con CEPROME desde 2019 y también apoya en el área de formación de la oficina para las denuncias y acompañamiento de víctimas de la Arquidiócesis de Madrid: REPARA.

En el 2019 publicó con la Editorial PPC el libro “Ya no te llamarán abandonada: Acompañamiento psico-espiritual a supervivientes de abuso”. Recientemente ha publicado “Te llamarán mi favorita. Sanar la herida espiritual provocada por los abusos” y también “¿Cuándo te vimos desnudo? Viacrucis y 7 palabras desde la experiencia de sufrimiento de las víctimas de abuso”, con la editorial PPC.

Gran parte de su ministerio está dedicado al acompañamiento pastoral y psico-espiritual de víctimas y supervivientes y a la formación en la Prevención y la cultura del cuidado. Por último, es autor y compositor de 4 discos de música católica contemporánea.

La evaluación

La jornada fue intensa, con mucha participación, bien organizada y enriquecedora. Días después se recogió una evaluación de los Decanatos. A continuación, compartimos algunos de los comentarios de la evaluación:

  1. El Expositor: muy bien, bien explicado, excelente, claro, respetuoso, sabio, sencillo, entendible, competente, capacitado, informado, completo, preparado, interesante, humilde, valiente y con mucha experiencia. Se sabe miembro de la Iglesia, nos habló desde su experiencia de Bautismo y desde su ministerio sacerdotal. Fue cuidadoso en el uso del lenguaje: “algunos sacerdotes, algunos laicos”.
  2. El Horario: apropiado, excelente, accesible y bien distribuido, buen ritmo en las actividades, lo que hizo que la sesión fuera amena y no se sintiera pesada, se respetó el horario, hubo puntualidad.
  3. El Contenido: crudo pero realista, claro, completo y entendible, provechoso, experiencial, interesante, actual, ayuda a tener una visión sobre el tema.
  4. El Tema: de mucha importancia, muy interesante, enriquecedor, completo, impactante, abierto, entendible y generó un buen nivel de participación y asistencia, gustó, aunque fue un poco fuerte.
  5. Se compartieron las diapositivas que utilizó el expositor.
  6. La intervención del Sr. Obispo muy clara sobre esta realidad.
  7. Es positivo que se haya abordado a nivel diocesano, por medio de los Consejos Decanales, ya que esto permitió un mejor alcance del tema, generando un mayor impacto.
  8. El servicio durante la comida se manejó con mucha fluidez, lo que permitió que todo se realizara de manera ágil. Muy buena variedad en la comida.
  9. Es bueno hablar del tema para generar conciencia ya que “30 segundos de un tocamiento inapropiado cambian la vida de una persona”.
  10. Sería bueno organizar otro encuentro interdisciplinar con esta temática, convocando a los Consejos Decanales.

Impresiones

Por su parte el Pbro. Luis Alfonso Zamorano, en una carta enviada al secretario de la Comisión Diocesana para la Protección de los Menores compartió su experiencia en San Juan de los Lagos. Aquí les dejamos algo de lo que escribió:

Lo primero que quiero agradecer es la tremenda hospitalidad de mis hermanos sacerdotes, de todo el Equipo de la Comisión y de los formadores del seminario…

La experiencia de compartir la mañana de formación con todos los decanatos, con una presencia tan numerosa de sacerdotes y laicos fue muy exigente y a la vez enriquecedora. Para mí es una experiencia única y conmovedora. Impresiona ver tanta gente comprometida. Desde ya pido mis disculpas si algunos sintieron que mi presentación pudiera fomentar una especie de “cultura de la sospecha”, sobre todo de parte de los laicos hacia los sacerdotes. Comprendo que mi estilo a veces tan directo y sin tapujos puede resultar a veces chocante y hacer sentir a más de uno incómodo. Mi objetivo, sin embargo, fue el de tratar de despertar la necesidad de vivir con una confianza lúcida y de tener algunas herramientas básicas sobre cómo responder si nos toca acoger o escuchar a una víctima. En general, pude ser testigo de una gran apertura a la escucha y sentí un pueblo de Dios sediento y receptivo, si bien, como en todas partes, algunos se muestren más sensibles y otros más a la defensiva. En otras ocasiones, se podría pensar en algún tipo de dinámica para compartir por grupos pequeños que ayudara asimilar lo recibido.

Agradezco mucho la confianza del Sr. Obispo. Su presencia y compromiso en momentos así es decisivo y fundamental. Los animo mucho a seguir abriendo caminos dentro de nuestra Iglesia. Si comparamos con otras diócesis, incluso dentro de México, creo que San Juan lleva bastante la delantera. El camino realizado por la Comisión ha sido valiente y comprometido. Deben estar satisfechos por todo lo recorrido, pero sin bajar los brazos y sin autocomplacencias. En el rato de formación y compartir de la tarde pude palpar la excelente calidad humana y espiritual del equipo, (a algunos miembros ya los conocía de Roma) y sobre todo su compromiso “vocacional” por la atención a las víctimas y supervivientes y por la prevención.

De nuevo, expreso mi profunda gratitud a Dios por los preciosos días vividos allí y también por el regalo de poder empaparme de la fe de un pueblo de Dios que ha sido regado con la sangre y la entrega de tantos mártires. Son un gran tesoro para la Iglesia. Cuidémoslo y sintámonos llamados a seguir el relevo, desde nuestra pobreza, de tantos santos y santas que nos han precedido. Un abrazo grande a todos.