Según el diccionario de la real academia española el grooming se define como “el acoso sexual a menores que se basa en establecer una relación de confianza a través de medios informáticos o telemáticos”. Fundamentalmente en chats y redes sociales.

A continuación, presentaré un ejemplo de cómo puede influir este fenómeno en nuestros niños y adolescentes.

Daniela tenía 10 años cuando se preparaba para recibir la confirmación por lo que su mamá recurrió a los catequistas de su parroquia para que pudieran apoyarla con su preparación. Ella solía tener una buena relación con sus compañeros, pero era muy tímida, sobre todo porque parecía tener dificultad para memorizar algunos temas.

La mamá de Daniela era madre soltera por lo que todo el tiempo se veía en la necesidad de trabajar, confiando en la total independencia de su hija. A Daniela parecía no importarle pues estaba acostumbrada a estar sola la mayor parte del tiempo, pero justo en esta edad veía como sus demás compañeros platicaban y compartían cosas, como juegos, música, o gustos en común. Ella no había tenido la oportunidad de ir a la escuela ya que a su madre no le alcanzaba el dinero para que ella pudiera hacerlo, por ello el único momento donde podía convivir con otros niños era cuando iba a la doctrina.

En una ocasión mientras estaban en la hora del receso, los niños se reunieron a intercambiar juegos para su celular, todos ellos eran muy hábiles y sabían cómo descargarlos en algunas aplicaciones o plataformas. A ella pareció interesarle y creyó que podía hacerlo, así que de inmediato buscó la manera para tener acceso a ese tipo de entretenimiento.

Con el tiempo se hizo muy buena jugando, así que buscó más juegos con más grado de complicación que pidiera acceder de manera “gratuita”. Fue ahí cuando entró a una plataforma donde podía interactuar con otras personas mediante un juego.

Ahí conoció a Javier quien se convertiría en menos de un mes en un amigo importante para ella, pues después de un par de días intercambiaron números de teléfono e información personal. Todo parecía marchar de maravilla, Daniela se sentía bien al recibir la atención de alguien. No obstante; la bomba estaba a punto de estallar.

Javier empezó a abusar de la confianza e inocencia de Daniela así que primero le pidió fotos de su cara, de las cosas que comía, o de lo que hacía a lo largo del día. Para después pedirle que se contactaran por video llamada y cuando intentó avanzar más, Daniela se percató de que no era real, pues al estar en una video llamada de tener el rostro de niño cambio a la cara de una persona mayor, percatándose de que había utilizado un filtro para que no se diera cuenta de su verdadera identidad.

Aunque Daniela apagó inmediatamente la cámara, recibió una llamada amenazándola para que le mandara fotos íntimas, de lo contrario le haría algo a ella y a su mamá.

Daniela aterrorizada lo hizo pues sabía que había compartido demasiada información con él por lo que pensó en que no tardaría en buscarlas. Parecía estar sola en esta lucha, todos los días rezaba para que nada malo sucediera, sentía una enorme necesidad de hablarlo con su mamá, pero tenía mucho miedo, hasta que un día llegó a la catequesis y la maestra vio como al entrarle una llamada inmediatamente tuvo un semblante de miedo y se fue a esconder en el baño. La catequista fue tras de ella y Daniela al no poder con la carga le terminó contando todo lo ocurrido.

La catequista le dijo que vería la forma de ayudarla, así que recurrió al párroco de la iglesia en busca de ayuda, este al saber la situación solicitó una junta con la madre de la menor para comentarle la situación y al mismo tiempo puso a su disposición un equipo de psicólogos y especialistas que la orientaron y decidió poner la denuncia con las autoridades gubernamentales. De esta manera Daniela pudo estar a salvo, recibiendo apoyo psicoterapéutico para poder salir adelante.

A raíz de esto, la iglesia de esa comunidad comenzó a movilizarse para alertar a las personas respecto al grooming y cómo esto puede ser un arma peligrosa para las personas vulnerables. Los profesionales dentro de la protección de menores dieron conferencias y talleres para la prevención y concientización del tema tanto a los padres de familia como a los niños que asistían al catecismo, adoptándose las medidas pertinentes. Por su parte los agentes de pastoral recibieron una capacitación sobre cómo crear protocolos de actuación en caso de Abuso Sexual Infantil (ASI).

Esta historia nos puede ayudar a prevenir desde el rol que desempeñamos cada una de las personas. Citando el texto anterior estos eventos no se alejan de nuestra realidad actual, sin embargo, cuando cada quien hace la labor correspondiente es más difícil que nuestros niños se vuelvan presas fáciles de ese laberinto sin salida.

Tendemos a pensar que nada podemos hacer ante las problemáticas sociales sobre todo en un mundo que está prácticamente dominado por la tecnología. Sin embargo, es primordial no dejar en manos del internet o las redes sociales la comunicación que deberíamos tener con nuestros hijos. En todo momento debemos estar alerta del tipo de contenido al que están expuesto los niños, con quiénes se relacionan y sobre todo el tiempo que duran pegados a un celular o una computadora.

Aunque la tecnología nos ha favorecido para muchas cosas, jamás sustituirá a la humanidad, ni mucho menos nos va a rescatar de las garras de una persona que nos quiera hacer daño. En cambió la comunicación, la confianza, el establecimiento de límites sanos, así como seguir la doctrina de Cristo son herramientas fundamentales para salvaguardar nuestra integridad. “No se dejen llevar por las apariencias, porque el mal se disfraza de bien” (2 Corintios 11, 14).

Por: Psicóloga Isela León López