La cultura de la prevención se expresa a través de acciones concretas llamadas “buenos tratos”.
El concepto de los buenos tratos comprende una dimensión interpersonal que deriva en un largo listado de valores y comportamientos aplicados a la relación con los demás, tales como el respeto, la libertad, la responsabilidad, la confianza, la equidad y el cuidado del otro.
Esto quiere decir, que los buenos tratos se expresan siempre en relación con los demás, generados a partir de los valores que cada persona posee así como el reconocimiento del valor del otro como ser humano.
Esa alteridad externa a mí mismo que implica diferencias y en ocasiones conflictos, y que sin embargo merece ser tratada con respeto y responsabilidad, de tal manera que las relaciones conduzcan al cuidado mutuo cuando se trata de iguales, y del cuidado del otro cuando se trata de niños, niñas, adolescentes y adultos vulnerables.
Dicho de otra manera, los buenos tratos entre iguales deben de ser respetuosos en ambas direcciones para que conduzcan a relaciones justas, equitativas y sanas.
Pero en el caso de los niños, niñas, adolescentes y personas vulnerables, el ejercicio de los buenos tratos va del adulto hacia el menor, pues no es posible recibir de éstos un cuidado de quién por razones de edad o condiciones particulares se ve imposibilitado en sus competencias o recursos para proporcionarlos de regreso.
Es fundamental que comprendamos de lo que estamos hablando, porque la falta de comprensión de ello hace a algunas personas decir cosas como estas: “es que el niño se lo buscó”, “ella tuvo la culpa de mi reacción”, “que empiece por tratarme bien a mi primero”, etc., pero recordemos que los niños, niñas y adolescentes responderán de la misma manera en la que han sido tratados, y necesitan modelos constantes y consistentes que les brinden este respeto, libertad apropiada a su edad, y confianza lúcida, para poder comenzar a mostrar comportamientos cada vez de mejor trato en su entorno cotidiano.
Lo anterior representa un gran desafío, pues requiere una postura consciente para brindar buenos tratos porque ese es un compromiso personal, no depende de lo que se recibe del otro, particularmente de otros de menor edad o poder. Y resulta más desafiante, en los entornos autoritarios donde la necesidad del niño, niña o adolescente se sometía a la de los adultos.
Mantener una actitud respetuosa en las diferencias y/o conflictos es fundamental para cambiar las maneras autoritarias aprendidas, requiere creatividad, compromiso y autoobservación de crítica sana que impida la justificación de actitudes o acciones contrarias a los buenos tratos.
¿Y por qué esto es preventivo? Porque en los ambientes donde se mantienen actitudes respetuosas y se resuelven los conflictos de manera creativa sin que se lastime la integridad de ninguno de los involucrados se evita dar cabida a las acciones abusivas.
Entonces, te invitamos a reflexionar tus actitudes frente a cada persona: ¿te mantienes en el entorno del respeto? Y de no ser así, ¿qué argumentos te permiten actuar de maneras maltratantes? La no auto justificación es el primer paso para encontrar alternativas más sanas en todas las relaciones y es el comienzo de los buenos tratos.
Los valores fundamentales de los buenos tratos son el respeto, la confianza, la libertad, la responsabilidad y la equidad.
Por: Carolina Téllez Estrada
Especialista en Protección de Menores
